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Dios del amor equivalente al romano Cupido.
En la mitología más antigua se le representaba como una de las
fuerzas primigenias de la naturaleza, el hijo de Caos, y como
encarnación de la armonía y del poder creativo en el universo.
Pronto, sin embargo, se le consideró como un hermoso y apasionado
joven, acompañado por Poto o Hímero ('el Deseo').
La mitología posterior hizo de él el permanente acompañante de
su madre, Afrodita, diosa del amor.
En el arte griego, Eros aparece como un joven alado, ligero pero
bello, a menudo con los ojos vendados como símbolo de la ceguera
del amor.
A veces llevaba una flor, pero más comúnmente el arco de plata y
las flechas, con las que lanzaba los dardos del deseo en el pecho
de dioses y hombres.
En la leyenda y el arte romanos, Eros se convirtió en un niño
travieso representado a menudo como arquero.
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