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Dios del vino y la vegetación, el
cual enseñó a los mortales cómo cultivar la vid y cómo hacer
vino.
Era bueno y amable con quienes lo honraban, pero llevaba la locura
y la destrucción a quienes lo despreciaban a él o a los rituales
orgiásticos de su culto.
De acuerdo con la tradición, Dioniso moría cada invierno y renacía
en la primavera.
Para sus adeptos, este renacimiento cíclico, acompañado de la
renovación estacional de los frutos de la tierra, encarnaba la
promesa de la resurrección de los muertos.
Los ritos anuales en honor de la resurrección de Dioniso
evolucionaron gradualmente hacia la forma estructurada del drama
griego, y se celebraron importantes festivales en honor del dios,
durante los cuales se realizaban grandes competiciones dramáticas.
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