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Gigantes con un enorme ojo en medio de la
frente. En la Teogonía de Hesíodo, los tres hijos—Arges,
Brontes y Estéropes—de Urano y Gea, personificaciones del cielo
y de la tierra, eran cíclopes.
Fueron arrojados al mundo inferior por su hermano Cronos, uno de
los titanes, después de que él destronara a Urano. Pero el hijo
de Cronos, el dios Zeus, liberó a los cíclopes del submundo y
ellos, agradecidos, le regalaron el rayo y el relámpago, con los
que derrotó a Cronos y a los titanes y se convirtió así en señor
del universo.
En la Odisea de Homero, los cíclopes eran pastores que vivían en
Sicilia. Eran una raza salvaje, fuera de la ley y caníbal que no
temía a dioses ni a hombres.
El héroe griego Odiseo fue atrapado con sus hombres en la cueva
del cíclope Polifemo, un hijo de Poseidón, dios del mar. Odiseo
lo cegó para escapar de la cueva en la que el gigante los tenía
cautivos y había devorado ya a varios de sus hombres.
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